Las emociones como portal a la plentiud… ¿Celos incluidos? - Magda Barceló
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Las emociones como portal a la plentiud… ¿Celos incluidos?

Las emociones como portal a la plentiud… ¿Celos incluidos?

Me fascina el canto de Rumi sobre el alma humana en sus poemas. En concreto la invitación a la plenitud que realiza en muchas ocasiones. La casa de huéspedes es un delicioso ejemplo de ello.

El ser humano es una casa de huéspedes.
Cada mañana un nuevo recién llegado.
Una alegría, una tristeza, una maldad.
Cierta conciencia momentánea llega
como un visitante inesperado.
¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!
Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos,
que vacían tu casa con violencia.
Aún así, trata a cada huésped con honor.
Puede estar creándote el espacio
para un nuevo deleite.
Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia,
recíbelos en la puerta riendo
e invítalos a entrar.
Sé agradecido con quien quiera que venga,
porque cada uno fue enviado
como un guía del más allá.

EMOCIONES SEGÚN RUMI

El mensaje resulta potente. Escucha a todas tus emociones y entra en contacto con ellas, “porque cada una fue enviada, como un guía del más allá”. Y la elocuencia según mi interpretación es clara: las emociones son señales que nos conectan con nuestro estado real, consciente o inconsciente. Escuchándolas, mi experiencia es que podemos conectar con patrones inconscientes sin resolver y, al abrazarlos, trascenderlos. A menudo, durante muchos años de práctica.

¿EMOCIONES INDESEABLES?

Llevo siguiendo este camino durante bastante años con emociones como el enfado, la rabia o la pena y, sin embargo, hay emociones que resultan más incómodas, al igual que invitados a los que les resulta más difícil de acoger o sostener durante el tiempo que pasan entre nosotros. La última semana me visitó una emoción con reputación de monstruo verde, “green eyed monster”: los celos.

Fruto de una situación familiar, esta emoción me envolvió de un humo de veneno amargo. De hecho, parecía no sentirla yo la emoción sino más bien resultaba una vibración que emanaba de mi hacia afuera.

EL REGALO DE LOS CELOS

Según Karla McLaren, el regalo de la emoción de sentir celos es una invitación a poner atención en áreas como el compromiso, la seguridad, la conexión, la lealtad y la justicia. Afirma que los celos emergen en respuesta a retos que pueden desestabilizar nuestra conexión con el amor, retención de pareja o lealtad. Estos retos, pueden venir de fuentes externas, de un sentido interno de falta de autoestima o de ambas. Nos invita a considerar las preguntas: ¿Qué ha sido traicionado? ¿Qué necesita ser sanado y curado?

AL CORAZÓN DE LA EMOCIÓN

Al darme cuenta de la emoción, mi primera reacción fue de rechazo. No quiero sentirme celosa. A mi edad, que tontería. Es ridículo. Y sin embargo, la emoción persistía. Decidí reconectar con mi compromiso de aceptar todo lo que surja en mi sin juzgarlo y desde una actitud de curiosidad no reactiva. Entonces la experiencia cambió.

Una parte de mi, cercana a la niñez, se sentía mal. Sentía que algo estaba en riesgo. Los celos, como una alarma, apuntaban a estar en máxima alerta. Me relajé y le pregunté a esa parte de mi: ¿Qué era lo que estaba en riesgo? ¿Qué era aquello que temía? Había miedo. ¿Miedo a qué? Al rechazo, a ser herida de nuevo. También había una contracción en mi corazón. Como una ligera congelación. Antes que me rechacen, rechazo yo, decía la emoción de los celos. Después de esta sesión de circling y focussing conmigo misma, de llorar y aflojar aquello que estaba tenso, me sentí diferente. En otro espacio más relajado, más cálido. No había rechazo en mi, ni reactividad. Algo había sido aceptado, incluido y trascendido.

FOCUSSING / CIRCLING

Hoy mismo, con una persona a la que acompaño a través del coaching integral, hemos trabajado un miedo con resultados similares. El cuerpo, depositario de nuestro inconsciente en palabras de Reggie Ray—, almacena patrones de nuestro ego en forma de tensiones. A través del circling y el focussing, conseguimos ir a esta tensión, a la emoción y al constructo mental correspondiente tocarla, aceptarla, incluirla y trascenderla.

INVITACIÓN

La próxima vez que sientas algo que no quieras sentir, te invito a parar y a darte cuenta de ello. Considera la posibilidad de acercarte a la emoción, ver como se registra en tu cuerpo y escuchar el mensaje que trae. Al hacerlo, deseo que recibas el regalo de la misma, ya que sea cual sea su forma, aumentará la plenitud en tu vida.

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